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19 de Mayo en la historia:

1969.- Fernando Martín Tortosa toma la alternativa en Córdoba de manos de Diego Puerta.

1972.- Rómulo Rubatto, es nombrado socio honorario de la Peña Taurina de Lima.

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Domingo, 05 de Febrero de 2012 20:59

Bolivar_004Luis Bolívar corta

dos orejas

Bogotá, Rodrigo Urrego, 5 feb (EFE).- El diestro colombiano Luis Bolívar salió a hombros de la plaza bogotana de Santamaría tras cortar dos orejas, acompañado del ganadero del hierro de Mondoñedo.

Ficha del Festejo.- Seis toros de Mondoñedo, muy bien presentados y enrazados, emocionantes en los dos primeros tercios pero que se vinieron abajo. Se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre al cuarto, y el resto fueron ovacionados.

El colombiano Ramsés: estocada (división de opiniones) y estocada contraria (vuelta al ruedo tras aviso y fuerte petición).

Luis Bolívar: estocada caída (una oreja) y estocada tendida (una oreja).

El colombiano Santiago Naranjo: estocada desprendida (silencio) y estocada caída (silencio). 

La emoción se asomó por la puerta de toriles de la mano de seis toros de Mondoñedo, serios de presentación, encastados aunque con complicaciones. Seis toros que vendieron caro su sacrificio, porque sus embestidas eran exigentes y pedían manos poderosas para poder resolverlos, pero a los que les faltó buenos finales porque desarrollaron sus virtudes en los dos primeros tercios.

Pero además de la emoción que generaron, las complicaciones eran superiores para los tres toreros colombianos, porque debían imponerse a un ambiente a la contra, pues la afición, que ocupó los tendidos en algo más de la mitad de su aforo, tomó inmediato partido por los toros, pero haciendo caso omiso a sus malos finales.

Con esas circunstancias, Luis Bolívar, la carta fuerte del cartel, estaba obligado a salir a hombros. No tenía otro camino. Y al final se fue en volandas por ese sendero que venía buscando.

Bolívar lo consiguió tras imponerse ante la fiereza de sus oponentes, sobre todo la del quinto de la tarde, un castaño que embestía como un tren y al que era muy difícil dominar.

Después de una extraordinaria vara de Luis Viloria, el de Cali apostó más por la capacidad que por la finura. Pero esa era la receta para imponerse.

Y en ambos toros consiguió series en las que impuso su capacidad. Su primero pasó más tiempo echándose arena sobre sus lomos pero cuando decidía moverse lo hacía con gran transmisión, por arreones que el colombiano supo conducir con temple y dominio.

El quinto también se fue apagando y la faena no alcanzó mayor nivel, pero la contundencia con la espada fue vital para que el torero se mostrara superior.

Una oreja en cada toro fue el premio que le valió salir con la cabeza en alto y por la puerta grande, el único camino que se le permitía en esta tarde definitiva, aunque en su interior sabrá que su triunfo fue más fácil de lo que esperaba.

Ramsés lo tuvo más cuesta arriba porque su lote fue el más fiero, el de mayor trapío y el más complejo. El público pronto tomó partido por el toro y le hizo un ambiente hostil, al punto que lo protestaron en el primero ante un toro que se vino a menos, se paró sin ambición, pero al que el torero le costó cogerle el sitio y sus probaturas deslucieron más la actuación.

Pero en el cuarto llegó el toreo. Un toreo con mayúsculas. También con la gente en contra, Ramsés remontó la situación con dos argumentos, ponerse en un sitio comprometido, y pasarse las impetuosas embestidas lo más cerca de su cuerpo.

Aguantó ese trago difícil y se impuso gracias a series muy poderosas, con un valor auténtico y sin trampa, y con un trazo digno de admirar. Hubo petición de indulto.

El torero, con acierto, buscó la estocada mientras el toro, bravo, aguantó en pie lo indecible y el ambiente se enfrió para el torero, pues el público se aferró al de Mondoñedo.

Los asistentes quisieron premiar al torero, pidiendo la oreja, que deberían ser dos, pero la presidencia negó una faena rotunda, que tuvo el único manchón de un desarme porque el toro pisó la muleta, y no por falta de temple.

Una vuelta al ruedo de peso fue la que dio el torero, aunque los miembros de las peñas taurinas, sin ningún criterio, se atrevieron a protestar al bogotano que con su toreo les había tapado la boca. Faenón de Ramsés.

Santiago Naranjo no encontró en su tauromaquia la fórmula para sacarle partido a otros dos toros imponentes. Todo lo contrario, se vio incapaz y muy por debajo de las condiciones de los astados. Los toros se fueron inéditos. EFE

Fotos (Cortesía): EFE/Mauricio Dueñas

Ramsés

 Ramses_001

Ramses_002

 

Luis Bolívar

 Bolivar_001

Bolivar_002

Bolivar_003

Bolivar_004

 

Santiago Naranjo

Naranjo_001

Naranjo_002


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