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Los ya próximos 250 años
Se acerca un nuevo aniversario redondo de nuestro primer coso taurino. Hay que celebrar esta efeméride por todo lo alto
Artículo escrito el lunes 14 de marzo en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados
Ya casi ha pasado un mes desde que la Plaza de Acho cumplió, el 30 de enero, 245 años y sin darnos cuenta ya estamos en marzo. Cómo han pasado ya 45 años desde aquella famosa celebración del bicentenario, que se celebró por todo lo alto con tres grandes corridas de toros y un festival con figuras del toreo ya retirados en la parte taurina, y se entregó el famoso Toro de Pucará al triunfador de esa temporada, que fue Antonio Ordóñez, quien dijo que era su más preciado trofeo, pues pasarían doscientos años antes de que otro torero lo volviera a ganar.
Aparte hubo una verdadera feria en la Alameda de los Descalzos, con casetas, donde música, comida, caballos de paso y otras manifestaciones culturales contribuyeron a que la celebración fuera por todo lo alto. Ya deberíamos empezar a nombrar un comité que se encargue de ejecutar un proyecto de programa oficial por los 250 años de la inauguración de la Plaza de Acho. Y aquí entra el Ministerio de Cultura, que debería encabezar este proyecto, juntamente con la propietaria del coso, la Beneficencia de Lima Metropolitana. Que cinco años se pasan volando.
Hemos empezado bien con la firma de la expropiación de los terrenos aledaños al ahora vetusto y casi escondido coso, quizás en cinco años se pueda ver una verdadera alameda en la ribera del Río Hablador, como se le dice al río Rímac. Sería una buena manera de empezar embelleciendo la plaza y que además de las corridas, sirve para atracción de turistas, con un recorrido que explique sus dependencias, por allí algo hemos oído de un buen restaurante en el mesón ampliado, y al lado un museo también muy ampliado. Pero con la remodelación debería pensarse en una buena playa de estacionamiento, no solo para eso, sino para los espectáculos que allí se dieran, de día y de noche.
Y, claro, corridas de toros, unas cuantas por lo menos, a fin de enero, con las máximas figuras de esos próximos años. Misa y bendición del edificio. Y feria en la Alameda de los Descalzos, y concurso de marineras, baile nacional, no solo de las marineras norteñas (trujillana y lambayecana), sino de la limeña y de la serrana, y concurso de caballos de paso y peleas de gallos, y música peruana y española, fuegos artificiales y todo lo que le se ocurra a usted, amigo lector, que así podremos entre todos celebrar esa efeméride por todo lo alto.

A CABALLO. Hugo Bustamante fue otro de los matadores que participó en la Feria del Bicentenario, en 1966, en la Plaza de Acho.

ANTONIO ORDÓÑEZ. Aparece con el famoso Toro de Pucará, que fue el trofeo de la Feria del Bicentenario en 1966.
ACHO. Arrendamiento
Nuevo plazo para propuestas
La Beneficencia dice que ha evaluado las sugerencias y recomendaciones planteadas, incorporando precisiones a la invitación de expresión de interés: amplió el plazo de recepción de propuestas hasta el 25 de marzo del 2011. Los participantes podrán ser personas naturales, jurídicas y consorcios, interesados en desarrollar proyectos relacionados con la recuperación de la Plaza de Acho, con experiencia en el desarrollo de espectáculos taurinos. Los proyectos por presentarse serán perfiles que incluyan propuestas de renta anual, inversión y plazo. La expresión de interés no constituye proceso licitatorio, en razón de que los proyectos presentados serán merituados por la entidad, bajo los criterios de la inversión en restauración de la infraestructura y rentabilización del uso del inmueble. No será exigible el requisito de la carta-fianza de seriedad de oferta u otras en esta etapa de presentación de propuestas, considerando que la elaboración del perfil significa un costo que será asumido íntegramente y a cuenta de los proponentes. Se brindarán las máximas facilidades a los participantes para el acceso a la información física y documentaria. Necesaria la aclaración, se debió hacer antes, innecesaria la demora.

TORERO. Gaditano
Bernardo Gaviño, México y el Callao
Por: Héctor López Martínez
Los virreinatos de México y el Perú obtuvieron su independencia de España al mismo tiempo, en 1821. Este suceso tuvo consecuencias negativas para ambos países en lo relativo a tauromaquia. Los toreros españoles retornaron a su patria y el elemento nativo desarrolló estilos muy peculiares, totalmente al margen de los preceptos dictados por Pepe-Hillo.
En México y en nuestra patria el toreo a caballo –que ya se practicaba desde el virreinato– alcanzó singular importancia. En Lima la suerte nacional. En México, no se concebía el toreo al margen de la caballística, desarrollándose espectáculos típicos, jaripeos sobre excelentes monturas, muy alejados de lo taurino. Se banderillaba a caballo. Había pocos que toreaban a pie y ejecutaban la suerte suprema con estocadas de mete y saca.
Tal era el panorama del mundo del toro en México cuando arribó a esas tierras, en 1831, Bernardo Gaviño Rueda, nacido en Puerto Real, Cádiz, el 20 de agosto de 1812. Fue él quien reintrodujo los elementos clásicos de nuestra fiesta en México, comenzando por el traje de luces, la montera, la suerte de varas y las banderillas a pie. Gaviño enseñó a los toreros aztecas a dejar el estoque en el morrillo de los morlacos.
Gaviño, restaurador del arte de Cúchares en México, formó una cuadrilla con toreros de esa tierra y vino a nuestras costas llegando al Callao el 28 de diciembre de 1870. Lo acompañaban dos espadas, dos banderilleros a caballo, tres de a pie y un cachetero. Don Manuel Miranda, empresario de Acho, tenía ya rematados sus carteles y por ello Gaviño y su cuadrilla debutaron en la plaza de toros del Callao, el 14 de enero de 1871. Este coso pertenecía a la Beneficencia del primer puerto y se inauguró en 1861. Tuvo vigencia hasta 1878 y después inició una larga decadencia hasta que fue demolido en 1918. Se ubicaba entre las actuales calles Venezuela, Uruguay y Constitución, camino hacia el antiguo Hospital de Guadalupe, también desaparecido.
Gaviño actuó en el Callao con gran éxito en once oportunidades y después, con parte de su cuadrilla, retornó a Acapulco para seguir toreando en México. Tenía 73 años de edad y mermadas facultades cuando el 31 de enero de 1886 Gaviño toreó en Texcoco (tierra de Silverio Pérez), donde un toro de Ayala, de nombre Chicharrón, le asestó una profunda cornada en la región isqueorrectal, que le produjo una gran hemorragia. Llevado a la ciudad de México, el anciano diestro agonizó a causa de la infección durante varios días y falleció el 11 de febrero del ya mencionado 1886.
Todos los tratadistas de la historia del toreo en México reconocen a Gaviño como punto de partida de la renovación de la fiesta. Como no podía ser de otra manera, varios corridos relataron la muerte del diestro. Uno de los más populares concluía así: “Ya me despido, señores, / con tristeza y desaliño, / aquí se acaban cantando/ los recuerdos de Gaviño”.

TRADICIÓN. Gaviño rueda reintrodujo los elementos clásicos de nuestra fiesta en México, comenzando por el traje de luces, la montera, la suerte de varas y las banderillas de a pie.
PROTESTA
Paco Camino, el llamado Niño Sabio de Camas
Paco Camino, de 71 años, celebra 50 años de su confirmación de alternativa y muestra indignación por la prohibición en Cataluña: “Zapatero es el primer culpable, el más sinvergüenza de todos. Y luego tuvo la desfachatez de decir que él no hubiese prohibido los toros. Cualquiera se fía… La culpa de todo lo que pasa en España la tiene él. ¡Miren cómo está la economía!”. Fue uno de los toreros que devolvió la medalla de oro de las Bellas Artes.

VOZ. Camino indignado con la prohibición en Cataluña.
LUTO. En memoria
Dr. Alejandro Miró Quesada G.

Con profundo dolor, al cierre de esta página, nos dieron la noticia. Dios lo tiene ya en el cielo. Muy sentido pésame a su familia. Haremos un homenaje al formidable periodista y gran aficionado a los toros. |