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Ecología del toro de lidia
Otros animales son criados intensivamente, privándolos de sus hábitas y alimentos naturales, así como de su libertad de movimiento. En contraste, las reses que participan en la fiesta brava tienen una crianza más natural
Artículo escrito el lunes 22 de agosto en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados
La crianza más ecológica de cualquier vacuno es más que cualquier otra crianza, es la del toro de lidia. Además, al acabarse las corridas, el toro no serviría para nada porque tiene carácter acometedor y qué se haría con las vacas, las fincas, que solo sirven para eso, porque la mayoría no se puede roturar con ventaja económica. Se perderían unas explotaciones ecológicas, que producen con las corridas un tremendo efecto multiplicador económico.
El toro de lidia no puede criarse en macetas. La explotación necesita extensión, se habla de varias hectáreas por cabeza al año, con pastos naturales, por lo que la explotación es mucho más económica que la de los pastos cultivados porque hay que suplementar con concentrados. Y junto con el ganado de lidia conviven libremente venados, cerdos, conejos etc., etc.
Un semental cubre por lo general 50 hembras, que suelen tener un 80 % de parición aproximadamente, serían con el tema del 50% para cada sexo, 20 machos y 20 hembras en cada lote de crianza. Las hembras pasan a los dos años la prueba de la tienta y si son buenas se quedan para madres. Pero, ¿qué hacemos con los machos? Pues los machos son los que sirven para las corridas y la crianza ecológica sigue porque siguen las 50 hembras con su semental y las crías, según sean los pastos que puedan soportar más cabezas, hay ganaderías que tienen varios lotes. Son los machos los que tienen un fin económicamente superior a las otras especies, se los cría con el mayor esmero para que luego en la plaza con 3 o 4 años defiendan la divisa de su criador y den rentabilidad a la explotación. Crianza extensiva dirigida.
Mientras que los vacunos de leche (las vacas, porque a los machos se los sacrifica chicos porque comen y no producen), viven en pequeños terrenos con dos o tres ordeños diarios en ordeñadoras mecánicas y se las insemina artificialmente con semen de toros de otros países con caracteres mejorantes probados cada año, el ciclo es: pare la vaca en enero y da leche 9 meses, descansa tres y vuelve a ser preñada, o sea, cada año debe tener un ternero para dar leche. Con el ganado de carne pasa igual, los machitos y muchas hembras se recrían en pequeños lugares donde no tienen más de dos metros por cabeza para que no se muevan y engorden más en menos tiempo y se sacrifican a menos de los dos años porque si no, no es rentable económicamente su recría. Crianza intensiva.
Con las aves, lo mismo: las ponedoras de huevos viven en jaulas donde se les hace artificialmente dos días en uno, para que cada día pongan un huevo; y los pollos para la mesa cuanto antes estén listos menos cuesta darles de comer. Así podemos ir con cada animal que sirve al hombre y vemos que su crianza no es ecológica.

TORO DE LIDIA. Su crianza es la única ecológica.

AL NATURAL. Toros en el campo, el lote de una corrida.
CIRUJANO TAURINO. En las plazas de toros
El ángel de la guarda
De acuerdo con su categoría, las plazas deben tener facilidades médicas. La vida de los toreros depende de ello
Detrás de los trajes de luces hay una pequeña parte que es imprescindible para que esta fiesta pueda celebrarse: el equipo médico. El cirujano taurino Miguel García Padrós, hijo del que fuera jefe de la enfermería de la Plaza de Las Ventas hasta el año 1964, Máximo García de la Torre, y hermano de Máximo, el actual jefe, asegura que “las dos horas y media que suele durar una corrida de toros son momentos de máxima tensión porque no sabes lo que puede suceder en cualquier momento”.
Este médico madrileño de 59 años, después de 35 años como médico de los toreros, insiste en que hay que tener en cuenta que no todas las plazas son de la misma categoría, ya que “no es lo mismo trabajar en el quirófano de Las Ventas que en el de una plaza de tercera”. Incluso, en muchas de las plazas de pequeñas localidades no se dispone de enfermería, por lo que tienen que llevar un quirófano móvil, un equipo médico completo y las correspondientes ambulancias de traslado de heridos. “Al principio, en los pueblos donde iba con mi equipo médico, no había enfermerías, y algún vecino nos solía ofrecer su casa para montar en el salón una camilla y simular una enfermería y operar allí”. Recuerda “el caso de tener que operar en el vestuario de un campo de fútbol”.
Creó una enfermería móvil, que ahora es obligatorio llevar a todas aquellas plazas que carecen de enfermería. Las de primera categoría (Las Ventas en Madrid, la Monumental de Barcelona o la Maestranza en Sevilla) en las que han de celebrarse como mínimo 15 festejos al año, 10 de ellos son corridas de toros con peso mínimo de 460 kilos; el quirófano ha de estar preparado para cualquier intervención y, además, ha de disponer de un hospital que no esté a más de 5 o 10 minutos en ambulancia desde el momento en que se termina la intervención en la enfermería de la plaza. En las de segunda categoría (Soria, Albacete), y las de tercera categoría (Villamanta, Aldea del Fresno), la plaza cuenta con enfermería, pero está vacía de material, que debe llevar el médico
En el Perú, los doctores Andrés León, Jaime del Castillo, César Baltasar en Lima y Moisés Tacuri en Junín, están especializados en este tipo de accidentes y deberían hacer cursos para que sus colegas de provincias, donde hay festejos taurinos, también estén preparados para el caso.

COGIDA. Los accidentes pueden pasar en cualquier momento.

ANDRÉS LEÓN. Jefe del servicio médico de la Plaza de Acho.

C. BALTASAR. De Acho, atiende toreros heridos en provincias. |