| Sobre el toreo |
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| Lunes, 31 de Mayo de 2010 08:01 |
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Nos dicen los toreros Pepe Luis Vázquez cumple esta temporada el aniversario 70 de su alternativa en La Maestranza, con Pepe Bienvenida y Gitanillo de Triana, el 15 de agosto de 1940. La impronta que dejó en activo fue la del arte, pero técnico y capaz. “Es lo principal. Por mucho arte que tengas, sin técnica estás perdido. Algunos toreros tienen una estética especial. Yo nunca he sido de ponerme bonito. El verdadero arte consiste en la naturalidad…, y el temple. Es fundamental. Es casi un milagro conseguir que el toro se vaya acomodando al temple del torero. Para torear bien, el torero se ha de poner en un terreno donde el toro lo puede coger: de ahí surge la emoción. Cada toro tiene su sitio, su distancia… No se trata de que el toro te coja, pero sí de que el público sienta que te puede coger. Pero un toro malo, difícil, nunca te debe coger: tienes que ganarle la partida. La fiesta no es cruel. No lo veo yo así: el toro puede defenderse. Si no muriera en el ruedo, iría al matadero. Los bistecs le gustan a todo el mundo. ¿La época actual? Yo la veo corrientona…”. (Pepe Luis Vásquez) “Es bueno que exista esta competencia, pero nunca me suelo fijar en los demás para medirme. Cada torero tiene su propia personalidad y lucha consigo mismo. Esto no es como un partido de tenis, en que los dos están en las mismas condiciones y siempre se juega con la misma pelota; cada vez que sale un toro, es diferente”. (Manzanares) “Quizá lo que mejor define mi toreo es el sonido. Pero el sonido del silencio. El silencio del toro contra el torero, del público expectante. El sonido de la intimidad, de concentración y de respeto”. (Castella) “El toreo tiene que entrar en la cabeza y creo que me ha entrado. Conozco lo que es bueno y lo que no lo es. Ser artista es muy difícil. Cuando llego a la habitación después de las corridas, siento como un cansancio que en parte es físico, pero que es también algo espiritual. Algunos días estoy “reventao”, roto”. (Morante de la Puebla).
Julio Aparicio muy grave en Madrid El torero Julio Aparicio tropezó y al caer Opíparo de Juan Pedro Domecq lo hirió en el cuello. El parte facultativo hecho público tras la intervención quirúrgica señaló que sufría “herida por asta de toro en región submandibular con trayectoria ascendente que penetra en la cavidad bucal y atraviesa la lengua, alcanza el paladar ocasionando fractura del maxilar superior. Pronóstico muy grave”.
El lunes 24 fue trasladado a planta desde la UCI del hospital y su pronóstico pasó de ser “muy grave” a “menos grave”, después de retirarle la cánula de la traqueotomía que le colocaron tras la segunda operación. El jueves 28 presentó una insuficiencia respiratoria aguda, se realizó una traqueotomía y revisión de las heridas, por lo que estaba intubado y requería ventilación asistida. Fue trasladado de nuevo a cuidados intensivos. |
















Artículo escrito el lunes 31 de mayo en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados
Cerca de seis horas duró la operación a la que fue sometido en el hospital 12 de Octubre; se le practicó una “traqueotomía reglada, reparándole las estructuras afectadas sin presentarse complicaciones quirúrgicas inmediatas. Presentaba una herida por asta de toro con entrada por región cervical anterior y penetración en cavidad oral, produciendo fractura en maxilar superior”. Se descartaron lesiones cerebrales y órganos vitales y —según distintas fuentes— los galenos también descartaron que puedan quedarle secuelas para el futuro.