| Redacción. Lineamientos |
|
|
|
| Lunes, 14 de Junio de 2010 05:03 |
|
Artículo escrito el lunes 14 de junio en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados El cronista de un medio de comunicación cuenta y narra algo. Narrar es contar un suceso, un hecho, algo que ocurrió y consideramos importante Es un género periodístico con un valor informativo, estético e ideológico. En una crónica periodística, el autor va entremezclando los hechos y su opinión. Una crónica debe ser escrita de manera literaria, de tal suerte que el lector pueda recrearse con su lectura. Claridad, sencillez, precisión y concisión serán claves en la redacción de la crónica. El revistero no es un crítico, sino un reportero que recoge información vista u oída. La crítica periodística es un artículo firmado enmarcado en el género de opinión. En él se expresa un juicio razonado de valor en el terreno del arte y la cultura en general. El crítico debe ser muy exigente consigo mismo en cuanto a su ética profesional. No puede dejarse influir por debilidades personales a la hora de realizar su interpretación y juicio sobre la obra artística, ni por exceso ni por defecto. Su actitud debe partir de la ecuanimidad y el respeto a aquello que juzga, aunque exprese las carencias y defectos que bajo su criterio presenta. Debe ser positivo resaltando las cualidades de lo que juzga en primer lugar y después referirse a las carencias y las valoraciones negativas, y además ha de fundamentar y probar aquello que afirma, sin caer en el dogmatismo ni en la opinión totalitaria. En cada tema tratado, resulta imprescindible una gran especialización del periodista en la temática que trata. Los periodistas taurinos describen mejor o peor lo que han visto de acuerdo con sus conocimientos del tema o los intereses que tengan con los protagonistas. Conviene aprender a observar los toros para poder escribir tomando en cuenta a los adversarios del matador. El torero propone, pero a fin de cuentas el toro dispone. Cada persona tiene una distinta percepción del arte, y el toreo, qué duda cabe, es un arte, efímero sí, que desaparece cuando se ejecuta, como una pieza musical, aunque esta se pueda ensayar, en el toreo no hay ensayo posible y se muere de verdad y no como en el teatro, que se puede fingir morir en cada función. El toreo es un arte que no perdura, sí una escultura o una pintura, que se pueden admirar muchas veces y en caso decir lo que le gusta a uno o no le gusta. De allí la dificultad para describirlo.
|















Crónica, revista y crítica taurina