El hombre y los animales
El reconocido divulgador científico pone los puntos sobre las íes con respecto al trato que damos a los animales y a los valores de nuestra cultura
Artículo escrito el lunes 20 de febrero en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados
Condensado por su extensión, el artículo de Tomás Unger (1930, Cracovia, Polonia. Casado con Leonor Salazar, tiene 4 hijos y 7 nietos. Estudió primaria y media en el colegio Champagnat), divulgador científico, estudioso e investigador, periodista que no se caracteriza por ser taurino; emite una ilustrada opinión frente al proyecto de norma que pretende impedir el ingreso de menores de edad a las plazas de toros, en El Comercio sección B, página 20, del martes 7 de febrero, que vale la pena de leer completo.
VIOLENCIA.
El autor asegura que el debate sobre la conveniencia de limitar la edad de ingreso a las corridas de toros presenta argumentos casi surrealistas. Y esto lo lleva a preguntarse cuál es la relación entre el hombre y los animales. A continuación sus reflexiones.
“Esta no es una página de espectáculos, deportes, ni arte, menos aun de tauromaquia. Menciono estos rubros porque las corridas de toros podrían, de alguna manera, caer en alguno de los tres primeros y, en este Diario, ya tienen su propia página. Hecha esta aclaración, me permito tocar el tema de las corridas de toros, porque, en mi opinión, toca tangencialmente un tema de mucha mayor importancia: la relación del hombre con los animales”.
EL DEBATE
Se trata de limitar la edad de acceso a las corridas de toros por la violencia del espectáculo. Para quienes tenemos un televisor en casa o acceso a Internet –que los chicos manejan mejor que sus padres–, el argumento parece surrealista: la violencia y crueldad son omnipresentes y de libre acceso. Personalmente, encuentro el box más violento y cruel, sin un ápice de estética o arte, pero es una cuestión de gustos.
Como dato pertinente, una reciente investigación ha demostrado el alto riesgo de muerte temprana o invalidez por lesión encéfalocraneana en boxeadores, jugadores de fútbol americano y de hockey sobre hielo; pero ese no es mi argumento. No pretendo que se suspenda o limite el acceso a ningún deporte. Solo quiero poner en evidencia la arbitrariedad de las diversas actitudes hacia la violencia y crueldad.
HOMBRE Y ANIMAL
En la corrida de toros se trata de la crueldad del hombre con un animal. Como hemos visto, el espectáculo de la crueldad del hombre con el hombre no tiene aparentemente trascendencia, pues es de libre acceso a cualquier de edad. Ahora veamos la relación del hombre con otros animales.
Nuestra existencia, al menos en los países más desarrollados, está ligada al consumo de miles de millones de animales (cifras de 9 ceros). Solo en pollos cada año se consumen más de 20.000 millones de animales.
El ganado consumido se cuenta en cientos de millones de cabezas al año. La cría de animales para consumo humano es una de las mayores industrias, que ha alcanzado la mayor eficiencia en convertir alimentos, en su mayoría de origen vegetal, en carne. La manera más eficiente de hacerlo supone ignorar totalmente los instintos y naturaleza del animal y mantenerlo vivo hasta que alcance las características más adecuadas para convertirlo en alimento más rentable.
Las condiciones en las que se logra esto van de lo sórdido a lo macabro: patos clavados al piso alimentados por bombeo para hincharles el hígado. Gallinas que no caminan, reses que no pastan, chanchos colgados vivos para desangrar, etc. Es parte de nuestra cultura, como lo son las manifestaciones para que no se usen animales en experimentos biológicos y médicos. Sospecho que cualquier res de hacienda se cambiaría gustosa por un toro de lidia.
LA TECNOLOGÍA
La vida de un animal ‘industrial’, ya sea ave, cerdo, bovino, etc., es artificial desde la inseminación que la inicia hasta los diversos métodos de terminarla.
Durante el tiempo que demora el animal en alcanzar su peso óptimo, cualquier actividad física resulta en un gasto no rentable (energía consumida) por lo que es evitada.
Una gallina ponedora no tiene para qué caminar, ni una res de carne moverse. Su vida es metabolizar alimento hasta el punto en que alcanza su peso óptimo. En la mayoría de los animales para consumo este se alcanza dentro del primer 25% de su expectativa de vida.
Los miles de millones de animales que criamos para alimento han sido degradados a una existencia miserable. No, no sabemos lo que piensan, si piensan, o lo que sienten. No nos interesa.
Cuando se trata de comer o ganar dinero, cazamos ballenas con arpones explosivos, colgamos animales vivos para que se desangren y vendemos ‘pate de foie’. Son realidades de la vida sobre las que preferimos no hablar y que no van a cambiar.
¿Y LOS TOROS?
Me pregunto qué efecto puede tener sobre nuestra relación con los animales el prohibir el ingreso de menores a los toros, o para el caso prohibir el uso de animales de laboratorio. Por qué no prohibir la venta de hamburguesas (si realmente las hacen de carne de res) y reducir el número de reses sacrificadas. Independientemente del debate sobre si las corridas de toros son un espectáculo que vale la pena conservar, pretender que defendemos a los animales me parece una total hipocresía.
En cuanto a la violencia, solo pido que vean cinco minutos de avisos de cualquier canal de cable que anuncia sus estrenos. Hace unos días conté más de 20 muertos (hombres, mujeres y niños) en cinco minutos. Dos acuchillados, uno quemado, otros por explosión y el resto a balazos. No he oído ningún debate sobre una revisión de los programas de TV al respecto. Enfrentemos los hechos: hacemos lo que da dinero y la violencia en los espectáculos ha demostrado ser muy rentable. Personalmente, encuentro una corrida de toros mucho menos violenta o cruel que cualquier película de Tarantino y la mayoría de las de Scorsese.

DIVULGADOR. Tomás Unger comparte su conocimiento de la ciencia con los legos.
DOS REALIDADES. Unger analiza las condiciones de vida del ganado y concluye: “Sospecho que cualquier res de hacienda se cambiaría gustosa por un toro de lidia”.
ADHESIÓN. Defensa de la fiesta brava
Manifiesto colombiano
Las corridas de toros, como las conocemos hoy, datan en España y en la América española de la época de la Ilustración (1750-1850). Los señores de a caballo de las antiguas fiestas son sustituidos por los peones, y se escriben los primeros reglamentos taurinos, que buscan tanto proteger la vida del torero como preservar la integridad del toro hasta el momento ritual de su muerte. Son normas que al ser observadas permiten que el juego del toreo se transforme en arte. Un arte específico que contiene los ideales de la cultura hispánica: el sentido trágico y heroico de la vida. El toreo es así una gran metáfora sobre la vida y la muerte.
Como todo arte, el del toreo no es comprendido por todo el mundo. Pero esa no es una razón para atacarlo y pretender prohibirlo con el argumento de que es cruel, detrás del cual se esconde el simple afán de prohibir los gustos y aficiones de los demás.
Nosotros, aficionados a la llamada fiesta brava, reclamamos y defendemos nuestro derecho a gozar de una tradición artística pacífica. Reclamamos nuestro derecho a la libertad de opción cultural, como se respeta la libertad de conciencia. El ataque a las corridas es una manifestación violenta de intolerancia cultural y social. Así como no pretendemos imponerle a nadie nuestra afición, exigimos respeto absoluto por nuestros gustos y sentimientos.
También nosotros somos defensores del medio ambiente y de la conservación de las especies, que incluyen la del toro bravo, y en consecuencia las condiciones que hacen posible su crianza y su existencia.
El manifiesto es originario de Colombia, pueden adherirse a
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).

EXPRESIÓN ESTÉTICA. El toreo es arte, tal como lo expresa esta imagen.
VALENCIA. Carteles
Feria de las Fallas
10 de marzo. Calvo, Castaño y David Esteve. (Adolfo Martín)
11 de marzo. El Cordobés, Paquirri y El Fandi. (Jandilla)
12 de marzo. Sergio Flores, López Simón y Pascual Javier. (Novillos Javier Molina)
13 de marzo. Conchi Ríos, Fernando Adrián y Román. (Novillos El Parralejo)
14 de marzo. Duffau, Silveti y Jiménez Fortes. (Valdefresno)
15 de marzo. Curro Díaz, Tejela y Alberto Aguilar. (Alcurrucén)
16 de marzo. Padilla, Manzanares y Talavante. (Garcigrande)
17 de marzo. Ponce, Castella y Saldívar. (Zalduendo)
18 de marzo. Urdiales, Fandiño y David Mora. (Fuente Ymbro)
19 de marzo. Mañana. Cartagena, Ventura y Joao Moura. (Bohórquez)
19 de marzo. Tarde. Ponce, El Cid y Luque. (Capea)

HERMOSA. La plaza de toros de Valencia.
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