| TOROS / OPINIÓN - OBSERVACIONES. Para una mejora en la actividad taurina |
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| Lunes, 17 de Enero de 2011 05:30 |
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Que siga la pachanga Si se quiere hacer de la Tauromaquia una actividad de primer nivel en el Perú, es necesario que se revisen los procedimientos y que se acaben las decisiones ilegales
Un portal dio la noticia de que el ex regidor Encinas dijo que el alcalde saliente del Rímac, Víctor Leyton, revocó el fallo del jurado del Consejo Taurino que declaró desiertos los escapularios de oro y plata e hizo una nueva acta (con solo los concejales del jurado), en la que entregaban el de oro a El Juli y desierto el de plata. Felizmente, parece que no era así. Era una increíble decisión que dejaba al Perú taurino a la altura de una zapatilla. Qué se diría. Que en el Perú taurino se juega a las prendas. Primero no, y sin los aficionados abonados a la feria miembros del Consejo Taurino, sí. En el futuro solo los abonados deben ser jurados del máximo trofeo, en número suficiente que no se pueda manipular el resultado, y no políticos. Y está claro que al cronista le pareció una aberración que no se le diera el premio a El Juli, pero si se declaró desierto, no había cómo dar marcha atrás sin despertar sospechas. En el Perú se juega con la institucionalidad, con la legalidad. Vengan otros escapularios paralelos, toros de regalo, cambiar el segundo tercio con dos pares de banderillas, indultar o premiar toros que solo tomaron en varas un refilonazo, con pares de banderillas en los que se duele el burel, que no se cumplan los turnos de los subalternos a pie y a caballo, que el cornúpeta se caiga en la faena y no repita las embestidas saliéndose suelto y volteando contrario, que tenga dos platanitos de cuernos, y al parecer tocados, además de salir recién de la pubertad, y cobrarlo como toro, sobre todo en provincias (¿no quieren que seamos como en México, donde ni faja llevan los banderilleros?). Y queremos así, ser plaza de primera y la mejor de América. Si un rector, un ex presidente del Congreso, el decano de los periodistas taurinos, un profesor universitario y otras personas se prestan a entregar escapularios ilegales, qué ejemplo dan a los que tienen menos preparación que ellos. Y se juntan con los estamentos de la fiesta: ganaderos, toreros, periodistas, médicos, empresarios, que tienen intereses económicos en ella y que solo fueron jurados cuando Roberto Puga fue empresario de Acho. Pongan otro nombre a su trofeo, y aquí paz para todos y luego gloria. Pero si así les gusta, que siga la pachanga. Que aquí les diremos que eso no es legal y que las leyes y los reglamentos se hacen para que los respeten todos. Sean alcaldes o lo que fuera. Nada de volver a poner de jurados de los escapularios a los estamentos de la fiesta. Ya no estamos en la época de la Colonia en la que la ley se acataba, pero no se cumplía.
EL JULI. Lo ocurrido con el matador español en la última feria habla muy mal de la actividad taurina en el Perú.
ESCAPULARIO. De plata para el mejor toro, de oro para la mejor faena.
La pata que Luis Procuna sí cortó en Acho Por: Jaime de Rivero Basombrío Siempre se ha dicho que el venezolano César Girón es el único que ha cortado una pata en la Plaza de Acho, aclarándose que aquella que Luis Procuna levantara en la primera Feria del Señor de los Milagros, en 1946, no fue concedida válidamente. Y es que muchos testigos han señalado que fue un conocido aficionado, quien en medio de la euforia causada por el mexicano, promovió la entrega de este trofeo, que al día siguiente la autoridad resolvió anular. El recuerdo frecuente de dicha anécdota ha tenido el pernicioso efecto de eliminar de la memoria aquella pata que Procuna cortaría válidamente, tres años después, en la misma plaza. Sucedió en la cuarta y última corrida de la temporada veraniega de 1949, celebrada el domingo 3 de abril, y en la que también actuaron Manuel Álvarez ‘El Andaluz’ y Raúl Ochoa ‘Rovira’. Aquella tarde, estuvo en Acho el presidente Manuel A. Odría, quien ocupó el palco oficial junto con miembros de la Junta Militar. Cuentan las crónicas que la autoridad concedió la pata de ‘Retenido’, toro N° 9 de La Viña corrido en quinto lugar, luego de una espléndida faena llena de gracia, arte y valor. Desde que salió al ruedo, el toro mostró la bravura, nobleza y pujanza que lo acompañarían hasta su muerte. Con la capa, Procuna exhibió los conocimientos de gran lidiador y se lució en un quite por orticinas que remató la revolera. Compartió los palos con ‘Tabaquito’ y ‘Arequipeño’ y dejó un par digno del más caro pincel. Brindó la muerte a Rovira para luego ofrecer una faena llena de emoción y peligro, en la que brilló el arte y la personalidad inigualables del gitano de México. Toreó en redondo y por naturales sometiendo al animal y arriesgando la cornada. El público, que a los primeros lances ya se había puesto de pie, acompañó así el resto de la lidia sin dejar de aplaudir el temerario juego de Procuna. Cuatro afarolados lentos y templados fueron la antesala de la suerte de matar. Media estocada bastó para vestir de blanco los viejos tendidos en medio del clamor general. La plaza entera pidió todos los premios que fueron concedidos por la autoridad. Triunfo apoteósico de Procuna, quien dio dos vueltas al anillo saludando a una multitud estremecida. ‘Retenido’ fue ovacionado en el arrastre y también recibió el honor de la vuelta al ruedo. Por tanto, Luis Procuna y César Girón son los únicos que han cortado una pata en Acho, concedida por la autoridad. En ambos casos el reglamento lo prohibía; sin embargo, a la grandeza de sus faenas jamás se antepuso un solo cuestionamiento, ni siquiera de orden normativo.
DERECHAZO. El torero mexicano Luis Procuna, en la que fue la segunda corrid de la Feria del Señor de los Milagros el 13 de octubre de 1946. |
















Artículo escrito el lunes 17 de enero en el diario “El Comercio” por el Ing. Bartolomé Puiggrós. Esta publicación la colgamos en nuestra página por ser de importancia e interés para especialistas y aficionados

